La era digital está obligando a las empresas hacer un esfuerzo por adaptarse, al fin y al cabo, mejorar los procesos y adaptarlos al consumidor implica, sencillamente, hacer las cosas adecuadas, adecuadamente.

La transformación digital es más que una simple iniciativa tecnológica, es una estrategia para revisar el modelo de negocio de una organización.

El uso de la tecnología pues está destinada a hacer mejoras cuánticas en lugar de hacer ajustes incrementales.

Este proceso de transformación común a muchas empresas conlleva errores, ellos son inevitables y no deberíamos tenerles miedo, pues ellos serán una parte importe del viaje.

Errores comunes en los procesos de transformación digital.

  • No entender que es y que implica el proceso de transformación digital de una empresa.

Diferentes estudios han puesto de relieve que la mayoría de las empresas se embarcan en la transformación sin saber qué aspectos deben transformarse.

El no dedicar a analizar que implica la transformación digital, la no identificación de que aspectos digitales que se deben mejorar y sobre todo por donde se debe comenzar forman parte de ellos.

  • No tener un plan definido ni unos objetivos claros marcados.

Muchas empresas empiezan su implementación sin haber figado una estrategia, sin haber analizado a fondo el punto de partida, la tecnología que se dispone, sus capacidades organizativas, sus procesos, etc…

Es cierto que tan importante es en este proceso disponer de un plan como de la flexibilidad necesaria para adaptarlo a medida que se avanza.

  • Aplazar y no empezar la implementación de ese plan.

La misma complejidad de esa transformación, nos hace entrar en bucles de versiones, sin darnos cuenta que estamos perdiendo tiempo en no pasar a la acción.

El primer paso es el más difícil, pero es el más importante.

  • Tener prisa.

Estas son en general mala compañía en los proyectos, pero la transformación suele inspirar una urgencia especial, motivada por la sensación de que la supervivencia en el mundo digital viene dada por la misma rapidez que actúan una Startup.

  • Creer que no afecta a todos los departamentos.

Se cree que dicha transformación ha de ser promovida y afecta en última instancia a los departamentos TI i Marketing, cuando en realidad para tener éxito debe abarcar a toda la organización.

  • No contar con la implicación de Dirección.

El quórum sobre la urgencia de la transformación suele ser unánime, pero no está suscrito por la parte directiva, que sigue con estrategias de negocio convencionales.

Un CEO poco comprometido, comporta la derrota del proceso de transformación y quién sabe si la sentencia de muerte de la empresa.

  • No contar con el talento digital necesario.

Sera tan importante invertir en tecnología como en el talento necesario.

El destinar equipos reducidos o sin las capacidades necesarias, suele ser un error cometido por miles de empresas que empiezan el camino.

  • El grado de satisfacción cuando se alcanza un grado de digitalización superficial.

A veces se pierde de vista el plan original a la consecución de los primeros hitos.

Estos son muy importantes pues aumentan la motivación y refuerzan la vocación de llegar al final, pero no en cuando se convierten en una distracción o excusa, pensando que ya se ha alcanzado la meta final.

  • Considerar el presupuesto en digitalización como un gasto no como una inversión.

Aunque siempre ponemos énfasis en el talento y el liderazgo, no olvidemos lo fundamental, disponer de presupuesto para llevarlo a cabo.

Si tomamos solo los excedentes de otros proyectos, es que no nos lo estamos tomando en serio.

  • Actuar en función de lo que hagan nuestros competidores directos.

Si algo caracteriza la economía digital, es que disminuye las fronteras entre negocios, pasando empresas que antes eran competidoras a convertirse en clientes.

No podemos pues basarnos en función de lo que hagan nuestros competidores directos, conforme al mismo modelo de negocio, esta debe suponer una serie de eficiencias y ventajas competitivas en frente a ellos.